Llegó a Rancagua desde Los Ángeles a los 13 años, y a los 19 subió por primera vez a Sewell como soldador calificado 4G. Hoy, con más de tres décadas de trayectoria en la División El Teniente, lidera equipos como supervisor de mantenimiento en la empresa Nexxo.

¿De qué se trata el trabajo que realiza su equipo?
En líneas generales, en los molinos SAG nosotros hacemos el mantenimiento a correas, arneros y chutes, además del cambio de polines y rodamientos. Actualmente, por ejemplo, estamos haciendo el mantenimiento a la correa 462. Estamos instalando un nuevo proyecto en los costados para optimizar el material. Es un trabajo importantísimo, porque esta es la correa principal que viene del molino hacia los arneros y es la que distribuye el material hacia abajo, hacia los otros chancadores y plantas.
Lleva más de 30 años en la División. ¿Cómo recuerda sus inicios?
Yo soy originalmente de Los Ángeles. Me vine a Rancagua a los 13 años, me gustó la ciudad, me quedé y aquí formé mi familia y mi hogar. A la División llegué a los 19 años en Sewell. En ese tiempo yo era soldador calificado.
¿Qué ha significado El Teniente en su vida tras todo este tiempo?
Para mí ha sido buenísimo. Trabajar aquí me ha dado muy buenos resultados y me ha favorecido harto. Gracias a este trabajo he tenido mi casa propia, mi autito y me ha dado seguridad en la vida para mí y mi familia. Estoy muy agradecido.
Desde su rol de supervisor, ¿qué es lo más importante para prevenir accidentes hoy en día?
Que nos cuidemos unos a otros. Hoy la seguridad es 100% personal, uno tiene que cuidarse como persona y como trabajador. En mi caso, al estar de supervisor, mi deber es darles las herramientas a los trabajadores para que nos cuidemos entre todos y hagamos nuestra labor con seguridad. La clave es que nos cuidemos entre todos como equipo.
¿Cuál es su compromiso personal con El Teniente para este año?
Mi compromiso personal es ese: cuidarme yo y cuidar a mis compañeros, que es lo principal.