
Con 37 años de trayectoria en la División, Juan Ramón Cavieres Godoy es historia viva de El Teniente. Llegó en mayo de 1989 a Caletones, y desde entonces ha recorrido un largo camino que lo llevó desde la extinta Mina Brecha a, finalmente, la Mina Esmeralda, que conoce prácticamente desde sus orígenes. Como operador e instructor de equipos LHD y martillos teleoperados, ha sido testigo privilegiado de la gran transformación tecnológica de la minería subterránea.
¿De qué se trata tu trabajo diario en la mina?
Actualmente trabajo en los martillos teleoperados, que se encargan de la reducción secundaria. Esto significa reducir la colpa (el tamaño de la piedra) para que pueda pasar por las parrillas de los puntos de vaciado, con una medida máxima de un metro cúbico. De ahí llega a los buzones para ser transportada por el ferrocarril hacia los piques mayores. Además de esto, soy instructor de martillo teleoperado y del equipo LHD de 7 yardas, equipo que manejé durante casi 24 años.
Llevas 37 años en la División. ¿Cómo ha sido ese viaje hasta llegar a Esmeralda?
Lo que más me gusta de mi trabajo es haber podido pasar por distintas etapas. Llegué el año 89 a la planta de filtros en Caletones, preparando el mineral para su fundición. Tres años después postulé a la mina y llegué al nivel 4 Sur, donde fui minero de pique manual, trabajé en desarrollo y construcción. Luego pasé a la Mina Brecha en el Teniente 3, que en ese tiempo era lo más moderno que había porque cargaba con buzones a camiones Kiruna de 32 toneladas. Cuando esa mina empezó a cerrar, postulé a Esmeralda y llegué en diciembre del año 2000. Yo siempre quise hacer carrera como operador LHD, me gusta la maquinaria. Es un trabajo sacrificado, pero valió la pena.
¿Qué significa la Mina Esmeralda para ti, viéndola crecer casi desde sus inicios?
Yo llegué cuando la mina llevaba recién unos tres años operando. La he visto crecer junto a mis compañeros. Esmeralda es el "buque insignia" de El Teniente. Es la mina que "la lleva" y lo seguirá haciendo por un buen tiempo, porque hay mucho mineral e innovación. Llevo 26 años aquí y probablemente me iré sin terminar de conocerla completa de lo grande que es.
Has vivido toda una transición tecnológica. ¿Qué cambios te han marcado más?
Mira, yo me autodenomino como un "dinosaurio en extinción", porque he estado en la evolución en tecnología que ha tenido El Teniente. La mina creció conmigo y yo con ella: yo operé palas LHD sin cabina, Luego llegaron las palas con cabina presurizada y fueron mejorando, hasta llegar al día de hoy, donde hay equipos teleoperados sin operador a bordo. Me siento orgulloso de ser parte de ese proceso de evolución hacia los equipos teleoperados, porque significa que el trabajador tendrá cada vez menos exposición a riesgos.
¿Qué le dirías a las nuevas generaciones de operadores que hoy trabajan a distancia?
Yo les diría que valoren y atesoren esto. Las nuevas generaciones de operadores van a formar parte de un hecho histórico en la minería subterránea más grande del mundo. Su nombre quedará grabado porque están consolidando el paso hacia un proceso teleoperado que aumentará la productividad y, lo más importante, cuidará la salud y la integridad de los operadores. Aprovechen esta tecnología.
Finalmente, desde tu experiencia, ¿qué mensaje de seguridad le entregas a la División?
El mensaje que les dejo es que los procedimientos y los instructivos no están hechos "porque sí"; están hechos porque detrás de cada norma hay experiencias terribles. El factor humano no lo podemos eliminar, pero sí podemos anticiparnos, ser proactivos, evitar que ocurran eventos no deseados aplicando todas nuestras herramientas, como la Tarjeta Verde. La única manera de resguardar nuestra vida es respetando los procedimientos al pie de la letra y cuidarnos entre todos.