Con el apoyo de establecimientos educativos y organizaciones sociales, el programa se desarrolló en Olivar y Rancagua con más de 40 talleres y actividades comunitarias. Más de un centenar de personas participaron activamente y adoptaron prácticas sostenibles en sus hogares.

Con la inauguración de un invernadero comunitario en la Población 10 de Agosto de Olivar, finalizó el Programa de Educación Ambiental del Agua 2025, impulsado por Codelco División El Teniente junto a la Junta de Vigilancia del Río Cachapoal Primera Sección y sus Afluentes. El programa permitió promover el uso responsable del agua y fortalecer la educación ambiental en Olivar y Rancagua.
Carlos Vásquez, supervisor de Desarrollo Comunitario de El Teniente, destacó que “este cierre es significativo, porque une el valor social y ambiental que impulsa la División con el interés genuino de las comunidades por aprender y organizarse. El invernadero comunitario refleja ese trabajo conjunto y el compromiso de los vecinos por aplicar lo aprendido en su propio territorio”.
Vanessa Mansicidor, coordinadora del programa y representante de la Junta de Vigilancia, sostuvo que “el balance es muy positivo, por la alta participación de las comunidades y el trabajo conjunto con educadoras, párvulos y apoderados. Hemos visto cómo acciones simples se traducen en aprendizajes concretos que las familias replican en sus hogares”.
Invernadero y gobernanza comunitaria
En la Población 10 de Agosto de Olivar, ocho talleres teóricos y prácticos fomentaron el uso eficiente del agua, la construcción de invernaderos comunitarios y la preparación ante emergencias derivadas del cambio climático. De forma paralela, estudiantes del Colegio Gultro participaron en actividades educativas con relatos kamishibai y realidad virtual.
José de la Fuente, coordinador de la línea comunitaria de la iniciativa, señaló que “el foco estuvo en la implementación de un invernadero comunitario y la capacitación de los vecinos en su gestión. Esto permitió fortalecer el trabajo colaborativo y la organización comunitaria”.
Desde la comunidad, el impacto del programa fue valorado por sus participantes. Juana Fuentes, vecina del sector, destacó que “pusimos en práctica lo aprendido. El invernadero nos entregó herramientas que hoy aplicamos en nuestras casas y compartimos con nuestras familias”.
Por su parte, Héctor Sandoval, participante del programa, relevó el trabajo colectivo desarrollado. “Ver el compromiso diario de los vecinos y los resultados alcanzados demuestra que estas acciones fortalecen la organización comunitaria y el cuidado del entorno”, afirmó.
Formación hídrica en párvulos
En Rancagua, el programa se implementó en el Jardín Infantil Dintrans, donde se realizaron 32 talleres educativos dirigidos a párvulos, educadoras y familias. “Trabajamos contenidos medioambientales con foco en el agua, abordando su ciclo y la importancia de mantener limpios ríos y canales. Incorporaron estos aprendizajes y los transmitieron a sus familias”, relató Ximena Alea, monitora en el Jardín.
Desde el ámbito educativo, la directora del establecimiento, Luz González, valoró el aporte del programa al sello institucional. “Es una experiencia formativa integral que involucra a niños, familias y educadoras, refuerza nuestro enfoque medioambiental y fortalece el vínculo con la comunidad”, señaló.