
Claudio Mardones Pizarro suma 38 años en División El Teniente. Su trayectoria comenzó en las labores más básicas, recorriendo múltiples áreas antes de llegar a la operación. Hoy, es operador experto de Molienda Convencional Unitaria, en el Centro Integrado de Operaciones (CIO) de El Teniente, en Rancagua. Desde allí, a casi 50 kilómetros de la Planta Concentradora, comanda procesos de molienda y flotación.
Recibimos la roca reducida desde el chancado y la molemos para enviarla a flotación, donde se recupera el cobre y la molibdenita a través de procesos colectivos y selectivos. Básicamente, llevamos el material desde los molinos a las celdas para obtener el producto requerido.
Este año cumplo 38 años en la División. Empecé de cero, desde abajo en cuadrillas que recorrían distintas plantas realizando distintas labores y sin un cargo fijo. Conocer los cajones, bombas y equipos desde la base me favoreció mucho. Trabajé en talleres mecánicos, Sewell, Colón, Chancado y mantención, hasta que en 1999 pasé a la operación de Molienda Convencional. Ha sido un desafío hermoso, aprendí de personas con mucha experiencia y siempre tuve las ganas de superarme.
Traspaso todo lo que sé. Enseñar a un compañero y ver que luego me supera es un logro personal, significa que lo transmitido sirvió para su crecimiento. La experiencia se debe compartir con quienes van llegando.
Me motiva el camino recorrido, saber que he puesto mucho empeño en aprender, estudiar y haberme preparado para llegar a ser operador experto y adaptarme a los cambios tecnológicos. Hace 20 años no teníamos estos equipos ni sistemas; la evolución técnica te exige actualizarse en software y nuevos procesos para luego enseñarlos al resto.
El autocuidado, el uso correcto de Elementos de Protección Personal (EPP) y la prevención. La experiencia en distintas plantas te enseña a anticiparte a los riesgos. Además, hay que respetar rigurosamente los estándares e instructivos, evitando exponerse a líneas de fuego o cargas suspendidas.
A nosotros siempre se nos enseñó que ninguna meta de producción justifica que nos expongamos a riesgos que no estén debidamente controlados. Tras 38 años, sigo convencido de que debemos respetarla siempre.
Usar siempre los EPP correspondientes. No basta con el casco y lentes; si una tarea exige protección adicional por polvo o ruido, hay que usarla sin excepción. Si una condición no cumple los estándares, hay que detener la tarea, hoy contamos con la Tarjeta Verde, que ante cualquier situación donde exista una desviación o no estén los controles, es un deber ocuparla para detener la tarea y solucionar el problema.
Estar siempre atento desde la sala de operaciones. Si detecto algo fuera de estándar, aviso de inmediato. La seguridad la construimos entre todos respetando los procedimientos.
Que sea respetuoso, mantenga el autocuidado y estudie los riesgos de fatalidad e instructivos de su área. Uno va aprendiendo durante toda la vida y, a través de la experiencia, tiene que ir traspasando ese conocimiento a quienes van llegando y quieren aprender. Volver sanos a casa es la prioridad.