
Con una carrera marcada por el aprendizaje continuo y el compromiso con la seguridad, Aquiles Arenas Gutiérrez suma más de dos décadas de trayectoria ininterrumpida en Codelco División El Teniente. Durante esos años, ha conocido distintas áreas del yacimiento y hoy se desempeña como operador en la Planta de Chancado Secundario. Desde su experiencia, subraya que el cuidado mutuo y el respeto por los estándares son la clave para regresar sanos a casa y aportar al desarrollo de Chile.
La etapa de Chancado Secundario es clave en la cadena productiva: aquí recibimos el mineral que viene del chancado primario y nos encargamos de reducir aún más el tamaño de la roca para dejarla en las condiciones adecuadas antes de que pase a las siguientes fases y a la molienda. En ese contexto, mi labor consta de asegurar que todos los equipos de nuestra planta funcionen bajo los estándares establecidos. Realizamos inspecciones periódicas operacionales y de seguridad, velando siempre por que el área opere en óptimas condiciones para dar continuidad al proceso.
Llegué muy joven a trabajar a la División, y mi experiencia ha sido muy positiva. He crecido mucho como persona y profesionalmente. En estos 22 años he pasado por diferentes áreas: trabajé en la mina, en Sewell, en el Chancado Primario y hace seis años llegué al Chancado Secundario. Todo ese recorrido me ha dado un plus para aprender sobre distintos procesos y nutrirme de buena manera sobre cómo funciona la operación de El Teniente.
Una de las cosas que más me motiva es la gente. Uno conoce a muchas personas, va pasando por distintos procesos y, con los años, uno le toma un amor y una dedicación mucho más profunda a lo que hace. Te das cuenta del propósito de tu trabajo alcanzando tus logros y metas personales.
Lo más importante es el autocuidado. Yo creo que es el paso primordial para no cometer errores ni tener accidentes. Si uno no se quiere ni se cuida, ahí está el primer paso para equivocarse. Después de eso viene el cumplir estrictamente con los estándares y procedimientos. Y, por supuesto, cuidar la vida de los compañeros. Hay que mirar más allá, mirar como equipo y saber levantar la mano para detener una tarea si no están las condiciones.
Mi compromiso es realizar inspecciones periódicas y constantes en nuestra planta. Estar atento a que todos los equipos tengan sus protecciones y operen correctamente bajo la norma, para que ningún trabajador que interactúe con ellos sufra una lesión. Mi foco es estar siempre concentrado en mi lugar de trabajo y mi entorno para que no exista ninguna desviación.
Les diría que se adapten de forma proactiva a los cambios, especialmente a los altos estándares que hoy tenemos en seguridad y en temas operacionales. Que respeten sus procedimientos, que respeten a sus compañeros y a las personas. Hagan el trabajo de la mejor manera posible, siempre priorizando su cuidado y el de su equipo.
En mis 22 años en la División, nunca he tenido un episodio complicado en seguridad. La clave está en venir siempre con la mejor disposición a trabajar, estar concentrado y enfocado netamente en las tareas diarias. Hay que alinearse con la seguridad y utilizar todas las herramientas que El Teniente nos entrega, ya sea para detener un trabajo o reportar una desviación. Es fundamental no quedarse callado; informar a tiempo evita accidentes, cuidando a las personas y a nuestras instalaciones.