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En Codelco nos reinventamos para ser más productivos y competitivos

Cada vez con mayor fuerza se asienta la idea de que el súper ciclo del cobre dejó como herencia, en estos últimos años, elevados costos de producción que mermaron la competitividad de toda la industria del cobre. Este escenario adverso nos obligó como empresa a reinventarnos. Es por eso que el Codelco iniciamos en 2015 dos procesos de ajustes difíciles, dolorosos y complejos, pero imprescindibles para garantizar el futuro de la compañía: una agresiva reducción de costos operacionales y una ambiciosa racionalización de costos de inversión.

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Este trabajo conjunto involucró a todas las capas de trabajadores y trabajadoras, profesionales y ejecutivos, para  alcanzar una meta de US$ 1.000 millones de ahorro durante 2015. Al finalizar el año, logramos bajar en 8% nuestros costos directos y cumplir en un 120% el plan de contención de costos, al superar la meta con ahorros por US$ 1.203 millones.

Ahora debemos mantenernos disciplinadamente entre los productores más eficientes del planeta, lo que actuará como un seguro en estos tiempos prolongados o pronunciados de deterioro en los precios del cobre. Es por eso, que a través de iniciativas que forman parte de la agenda de productividad, nos propusimos alcanzar en 2020 nuevos ahorro en gestión por US$2.000 millones, cifra que se sumará a las metas de reducción en inversiones por otros US$ 4.200 millones, totalizando ahorros para el periodo 2016-2020 de US$ 6.200 millones. Esto es el equivalente a que cada uno de los más de cinco millones de hogares chilenos pudieran ahorrar el equivalente a US$ 1.200 cada uno.

Cumplir esa meta debe ir de la mano con sostener nuestros niveles de producción, extender la vida útil a nuestros yacimientos y continuar aportando a las arcas fiscales. En otras palabras, estamos hablando de un punto de quiebre que exige esfuerzo y concentración. Ser parte de la minería del siglo XXI no sólo demanda construir los proyectos estructurales que tenemos comprometidos y que alargarán la productividad de Codelco por otros 50 años. Tampoco basta con el ajuste de costos para mejorar nuestra competitividad. Es imperativo también asentar nuestra labor en pilares relevantes hoy y en el futuro, como la innovación, la diversidad, la transparencia y la sustentabilidad. Pero también en  columnas que hablan de las necesidades más inmediatas y urgentes: la excelencia operativa, la sobriedad financiera y la eficiencia económica.

Hacer las cosas bien

Queremos recuperar para Codelco  la excelencia operativa, esto es, hacer las cosas bien y hacerlas bien siempre, en todo ámbito de nuestra gestión: la eficiencia de nuestros procesos, la calidad de nuestros productos, la productividad,  la seguridad y salud ocupacional, el trato con el medio ambiente, la confiabilidad con nuestros contratistas y con nuestros proveedores, entre otros aspectos.  Queremos que se nos reconozca como una empresa  que ejecuta de la mejor manera posible su plan de estrategias corporativas y que se caracteriza por cumplir, en forma y fondo, sus compromisos. 

No más gigantismos

Terminar con el gigantismo del modelo minero que imperó durante los últimos años, en medio del auge económico, es parte de la sobriedad financiera a la que aspiramos. Hoy estamos empeñados en aplicar esfuerzo, contención y responsabilidad a nuestro negocio para, a través de una minería sustentable, focalizarnos en nuestra misión: generar excedentes para el Estado de Chile. Por esta razón, en 2015 revisamos exhaustivamente nuestro plan de inversiones, incluyendo los proyectos estructurales, con el fin de optimizar el uso de los recursos disponibles. También nos concentramos en reducir los costos de operación en todo ámbito, esto es, la energía, el mantenimiento, las maquinarias, los repuestos, los equipos, entre otros. 

 

Mayor esfuerzo y eficiencia

En tiempos difíciles como los que vivimos, no sólo son necesarios planes mineros más rigurosos. La reducción de costos debe ir acompañada de un esfuerzo mayor por ser económicamente eficientes. En 2015 alcanzamos un compromiso con nuestros trabajadores y trabajadoras, que quedó plasmado en el Pacto Estratégico para aumentar la productividad en 18% al 2019. Estos esfuerzos sumados ―excelencia operativa, sobriedad financiera y eficiencia económica― apuntan a que la baja del precio del cobre tenga un menor impacto sobre nuestros aportes al Estado y al desarrollo de Chile.