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Christian Toutin, gerente general de División Salvador

“Seamos valientes en Salvador para ganar el derecho a construir Rajo Inca”

Según el gerente general “el panorama es exigente, pero de los valientes se cuentan historias”. Por eso, llama a la toma de conciencia sobre la realidad de la división, al trabajo en equipo para cumplir las metas y a avanzar en la transformación organizacional para elevar la competitividad.

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“Seamos valientes en Salvador para ganar el derecho a construir Rajo Inca”

¿Cómo ha visto la división desde su llegada?
Primero que todo muy agradecido por el cariño y recepción de la gente con la que estamos abordando este período de transición. Sabemos que no es una situación nueva, pero –casi como un ultimátum del cerro- enfrentamos el agotamiento completo de reservas del histórico Salvador, entonces es urgente que desarrollemos una forma diferente de operar. El diagnóstico nos dio luces del plan de trabajo a implementar y tengo el convencimiento de que podemos cumplir con los desafíos de este año.

¿Cuáles son los principales desafíos de Salvador?
Primero, mejorar la gestión de seguridad, porque para que el negocio sea exitoso, el indicador de accidentes debe ser cero. Segundo, cumplir las metas de producción y de costos comprometidas con nuestra organización y comunidad, con una minería sustentable y segura para los trabajadores. Y tercero, avanzar en la transformación organizacional para elevar la competitividad que nos dé el derecho a ganar Rajo Inca. Porque hoy no tenemos nada asegurado.

Usted se acaba de referir a una minería sustentable, ¿podría explicarnos cuán crítico fue el evento ambiental de Potrerillos?
Así como la operación se hace responsable por la seguridad, también debe hacerlo con el medioambiente y la comunidad. La gestión sustentable es responsabilidad de cada trabajador y trabajadora de la división y esta misma exigencia se la hacemos a nuestras empresas colaboradoras. Desde inicios de año llevamos dos incidentes serios y uno grave, el de Potrerillos. Éste generó un daño al entorno y un tremendo impacto mediático y social que –con justa razón- empaña y pone en duda nuestra credibilidad ante la comunidad necesaria para desarrollar nuestros proyectos.

¿Somos capaces de gestionar un nuevo proyecto con este comportamiento?
Esa es la pregunta que debemos despejar en conjunto, puesto que –a modo de ejemplo- en el marco de la Declaración de Impacto Ambiental de continuidad operacional del Rajo Inca, que es previo al Estudio de Impacto Ambiental, tendremos que responder más de 300 puntos relacionados a la sustentabilidad y debemos involucrarnos todos para volver a ganarnos la confianza de nuestra comunidad. Debemos cumplir nuestros compromisos, dialogar y ser siempre transparentes.

¿Se puede lograr eso?
Somos capaces. Si hay que tomar medidas drásticas, como las del 28 de abril (parar la producción), lo haremos. Debemos generar confianza entre nosotros, informar oportunamente y reportar las urgencias e incidentes por muy mínimos que sean. Nuestra gestión y la reputación de Salvador y de todos quienes la conformamos no puede volver a verse cuestionada.

¿Cuál es la situación actual del negocio de Salvador?
Me gustaría hacer un poco de historia para responder esta pregunta. Durante el boom minero los costos de producción (C1) de Salvador aumentaron casi cinco veces, llegando a 248,1 c/lb en 2015. En 2016 bajaron a 182,3 c/lb, pero aumentaron en 2017 un 9% hasta llegar a 198,7 c/lb, lo cual representó un 8% más que la meta de la división. Este primer trimestre estamos cumpliendo con nuestro presupuesto, pero el escenario es muy frágil y cualquier error que cometamos nos podría hacer fallar.

Ahora, respecto de la productividad, estamos en una posición más compleja. En 2013 la productividad de Salvador era de 13,3 tmf/persona. En cinco años mejoró en torno a 27%, sin embargo, hoy somos la división con la más baja productividad de Codelco y una de las más bajas de la industria. Cerramos 2017 con apenas 17,9 tmf/persona. En lo que va corrido del año repuntamos a 20,5 tmf/persona. Pero por otro lado, ninguna de las fases productivas está cumpliendo sus metas de producción, es decir, estamos repitiendo la misma performance de 2017 y es por ello que necesitamos un cambio urgente en cómo estamos haciendo las cosas.

¿Salvador es un buen negocio para Codelco?
Actualmente Salvador no está aportando utilidades a Codelco. El año pasado fue la única faena con resultados negativos, con pérdidas por 22,7 millones de dólares. A nadie le gusta estar al final de tabla de posiciones; estoy seguro que vamos a revertir esta situación y que vamos a alcanzar nuestras metas de productividad en siete meses más. Depende de nosotros cambiar la realidad y decir que sí somos un negocio para todos los chilenos y chilenas.

A comienzos de año se indicó que Salvador arrojó números azules ¿cómo se explica esto con lo que acaba de señalar?
Debemos distinguir entre dos conceptos para no generar confusión. A nivel de excedentes, los resultados de Salvador fueron positivos y la división logró aportar 29 millones de dólares al total corporativo. Sin embargo, a este monto se deben descontar otros gastos, principalmente la Ley Reservada, con lo que la división registró una pérdida de - 22,7 millones de dólares.

¿Cómo piensa lograrlo?
Para recuperar la capacidad productiva hay que involucrar a los equipos en los desafíos que nos planteamos: todos deben conocer las metas y qué hacer para alcanzarlas. Sé que tenemos la gente y el equipo para conseguirlo. En el llamado a la transformación, tenemos que estar todos comprometidos con las mejoras en los indicadores. Si somos capaces de eso, a fin de año esta división y su gente se ganará el derecho a desarrollar Rajo Inca.

¿Qué mensaje le dejaría a las personas de la división?
Primero que todo les pido que tomemos conciencia, que nos informemos de la situación que vive nuestra área de trabajo y el negocio de la división para saber dónde debemos mejorar. Como segundo punto, debemos mantener y promover espacios de diálogo respetuosos en la forma y en el lugar que corresponde, puesto que el desafío de dar viabilidad a Salvador es nuestro objetivo principal. Tenemos que "ocuparnos", y no preocuparnos, de las urgencias que tiene Salvador. Debemos generar los cambios en nuestros procesos para subir rápidamente a una productividad de 25 tmf/persona y luego alcanzar nuestra meta del año de 35 tmf/persona.

Algunos ejemplos: En el caso de la escoria, si logramos en los próximos seis meses disponer de una parte de las diez millones de toneladas que tenemos sin procesar, podemos extraer cobre comercial a un costo que genere retornos al negocio. Tenemos que pensar en este tipo de iniciativas que permitan ir a buscar las dos mil toneladas de cobre que nos faltan de aquí a fin de año. El panorama es exigente, pero de los valientes se cuentan historias. Seamos valientes en Salvador para ganar el derecho a construir Rajo Inca y a tener tres décadas más de historia.