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Alejandro Cuadra, Gerente General de División Andina:

“Nuestra prioridad es cuidar el río y no impactar a la comunidad”

La empresa finalizó el recambio de los 21 kilómetros de su concentraducto, cumpliendo el compromiso de tener operativa la nueva infraestructura antes del invierno. Con una inversión superior a los US$ 30 millones, el proyecto entregará mayor seguridad ambiental a las operaciones.

Jueves 1 de junio de 2017
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A mediodía de este 1 de junio fue puesto en marcha el nuevo concentraducto de la División Andina, la cañería de 21 kilómetros de largo que lleva el concentrado de cobre desde la concentradora a la planta de filtros, en el sector de Saladillo.

De esta forma la empresa cumplió su compromiso de cambiar en seis meses la antigua estructura -que presentó fallas durante el 2016- por una más resistente y confiable, que entregará mayor seguridad ambiental a sus operaciones en la cordillera.

Al respecto, el gerente general de Andina, Alejandro Cuadra, asegura que “nuestra prioridad es cuidar el río Blanco, que cruza nuestras instalaciones en la cordillera y que tributa en el Aconcagua, y no impactar a la comunidad”.

¿Está en condiciones de asegurar a la comunidad que Andina no afecta al medio ambiente?

Si. En Andina hemos hecho un compromiso que trasciende y que es un compromiso con la comunidad. Y este proyecto va perfectamente alineado en evitar cualquier afectación al Río; y no sólo evitar, sino eliminar.

El contar con un concentraducto en las condiciones adecuadas va a permitir que toda la comunidad del río Aconcagua pueda ver en su río una fuente para energía, para producir agua potable y para el abastecimiento de sus campos. Esto no es un proyecto para transportar concentrado de cobre, es para transportar concentrado de cobre en forma eficiente y sin poner en jaque la sustentabilidad del valle. Lo hicimos no para producir más cobre, sino que para trabajar dentro de los estándares de sustentabilidad que nos hemos dado. Con esto vamos a poder pararnos con tranquilidad ante nuestra comunidad y decirle que Andina está en condiciones de operar en forma sustentable.

¿Fue difícil cumplir los plazos comprometidos?

Más allá de lo que significa llevar adelante un proyecto de esta envergadura, lo más destacable es el cumplir nuestro compromiso. Aquí pusimos en juego nuestro honor y toda nuestra credibilidad técnica y profesional de que íbamos a hacer algo que en términos normales requiere de un tiempo bastante mayor. Ha sido un trabajo intenso, liderado por nuestra

Gerencia de Proyectos, pero que ha sido desarrollado con mucho empuje y profesionalismo. Hicimos un cambio de cañería de 21 kilómetros en una zona del valle cordillerano con bastantes complejidades, de tal suerte que más que un logro técnico, es un logro humano, técnico y profesional de todos nuestros trabajadores, dirigentes sindicales y empresas colaboradores.

Y aparte de cumplir nuestro compromiso y cumplir en el plazo, lo hicimos sin accidentes, eso es tremendamente relevante.

Llama la atención inversiones de esta envergadura, que no aportan más producción, en un contexto complejo para la industria del cobre.

Es un punto relevante y central, esto trascendió a la División, porque tuvimos el apoyo del gobierno corporativo -al que esta gerencia fue a explicar la necesidad de cambiar el concentraducto y logramos hacernos entender de que estábamos en un riesgo, y que se requería esta inversión. En el mismo sentido, importante ha sido el rol de la Dirección Regional de Sernageomin, quien nos ha estado fiscalizando y haciendo recomendaciones para dar una solución definitiva a los riesgos identificados en el concentraducto.

El desafío es transformar la manera de hacer minería. Hoy, antes que la producción, está la seguridad de nuestros trabajadores y el no tener incidentes que puedan impactar negativamente el medio ambiente o las comunidades vecinas. Hemos iniciado un cambio cultural en toda nuestra organización.