PRINCIPALES PRODUCTOS DE CODELCO: COBRE Y MOLIBDENO
Cobre

El cobre, principal producto de la Corporación, es un metal que tiene un amplio uso y una diversidad de aplicaciones en todo el mundo, que van desde la conducción de electricidad hasta la decoración en arquitectura. Sus múltiples propiedades lo han transformado en un metal clave en la historia de las civilizaciones humanas. Entre éstas destacan:
• color atractivo;
• resistencia a la corrosión;
• dúctil;
• duro (no se quiebra fácilmente);
• maleable;
• fácil de soldar;
• fácil de alear con otros metales;
• gran conductor de electricidad y calor.

El cobre, además, tiene propiedades antibacterianas, lo que abre un enorme potencial de aplicación en el campo de la medicina y el procesamiento de alimentos, entre otras áreas.

Desde el punto de vista de la sustentabilidad, el cobre destaca por tener las siguientes características:

• Es reciclable, lo que ha permitido que una fracción importante del cobre consumido mundialmente sea reutilizado.
• Es un micronutriente esencial para todas las formas de vida, desde las plantas hasta los seres humanos.
• Su alta conductividad lo convierte en un material que aumenta la eficiencia energética de motores, equipos eléctricos y componentes electrónicos.

Molibdeno
El molibdeno fue recién identificado y bautizado como tal en el siglo XVIII. Hasta entonces se lo conocía erróneamente como una forma de grafito o plomo. A fines del siglo XIX, comenzó a utilizarse industrialmente, reemplazando al tungsteno en la preparación de aleaciones de acero de alta resistencia al impacto.

Sus propiedades principales son:
• baja dilatación térmica;
• buena conductividad eléctrica y de calor;
• buena rigidez;
• se funde a una temperatura muy alta;
• alta densidad.

Se usa principalmente en aleaciones de acero, hierro colado y superaleaciones, a las que aporta propiedades como mayor dureza a altas temperaturas y resistencia a la corrosión en ambientes agresivos.

Estas aleaciones se utilizan en aplicaciones industriales y de alta tecnología. Como sustancia química, el molibdeno también se utiliza en el desarrollo de pigmentos, catalizadores para extraer azufre del petróleo crudo, inhibidores de corrosión y lubricantes.

¿CÓMO SE PRODUCEN?
Tanto el cobre como el molibdeno se obtienen desde minerales que los contienen en grados o leyes suficientemente altas para hacer rentables su extracción y procesamiento. En ocasiones, como sucede en algunas minas de Codelco, ambos elementos se encuentran en un mismo yacimiento. En tales casos, la extracción del cobre es el objetivo principal del negocio y el molibdeno pasa a ser un subproducto que se obtiene con procesos adicionales.

El cobre se extrae de dos diferentes tipos de mineral. Los súlfuros de cobre se encuentran en minas a rajo abierto o subterráneas, y se someten al proceso descrito como línea de súlfuros (ver diagrama).

En este proceso se obtiene, además, el molibdeno como subproducto y otros subproductos menores.

Los óxidos de cobre, por otra parte, se extraen siempre de minas a rajo abierto y se procesan según la llamada línea de óxidos (ver diagrama).

En el caso de Codelco, el cobre se produce en dos formas principales: un producto intermedio, el concentrado, con un 30% de cobre; y el cátodo AA, lámina de cobre con un 99,9% de pureza, que da cuenta de la gran mayoría de la producción de la Corporación. Algo más del 40% de estos cátodos provienen de la línea de súlfuros, y el resto de la línea de óxidos.

En el caso del molibdeno, Codelco produce un tipo de concentrado que es tostado para generar un concentrado más limpio, con un 50% de pureza.

Otros subproductos menores son algunos metales preciosos, contenidos en los llamados barros anódicos, generados en la refinería, y el ácido sulfúrico, producto de la captura y limpieza de gases en el proceso de fundición de los concentrados de cobre.

Tecnología de biolixiviación
La industria minera está permanentemente explorando nuevos métodos de procesamiento, que rebajen los costos y permitan explotar yacimientos con menores leyes de una manera sustentable. En este contexto, Codelco, en una sociedad con la empresa minera Nippon Mining, ha creado la compañía BioSigma para desarrollar la tecnología de biolixiviación, es decir, la extracción del cobre desde el mineral sulfurado por medio de bacterias.

En el año 2006, BioSigma logró el aislamiento de tres cepas bacterianas con un interesante potencial aplicado, así como el secuenciamiento de gran parte de su genoma, abriendo la posibilidad de llegar a entender tanto el mecanismo a la base de la biolixiviación, como su eventual aplicación y optimización.




EL CICLO DE VIDA DEL COBRE
Se puede decir que todo material tiene un ciclo de vida, formado por diferentes etapas o fases concatenadas, desde la extracción de la materia prima de la tierra hasta su eliminación como desecho o su reingreso a una etapa previa para re-uso o reciclaje.

Codelco es custodio directo de la primera fase del ciclo del cobre, aquella que abarca desde la “cuna”, la mina, donde se extrae el mineral, hasta la “puerta”, el punto en que el producto, ya sea cátodo o concentrado de cobre, es despachado a los clientes.

Posteriormente viene la fase de manufactura y fabricación, en la que, a partir de cátodos, se produce alambrón o billets de cobre, que luego se transformarán en cable, alambre, cañerías, tubos, planchas o perfiles, entre otros.

En la tercera fase, la de uso, todas estas formas finales adoptadas por el cobre cumplen la función para la que fueron fabricadas: conducir corriente eléctrica en los cableados (en casas y muchas otras aplicaciones); hacer uso más eficiente de energía en motores; transferir el calor de una llama a un flujo de agua en una cañería; intercambiar aire o agua, fría o caliente, en aplicaciones (aire acondicionado o calefacción); transportar gas en forma segura en las casas; coronar la cúpula de una iglesia y muchas otras.

Una vez que el cobre ha cumplido su vida útil, tiene dos destinos posibles: ser eliminado como desecho en un depósito de residuos sólidos, o ser recirculado a alguna etapa previa del ciclo para su reutilización.

Debido a sus propiedades, el cobre en el mundo exhibe tasas importantes de reciclaje, tanto como metal puro como en sus aleaciones. Se calcula que sobre el 66% de todo el cobre producido en EE.UU. en los últimos 140 años ha sido recuperado como chatarra y reciclado. Así, se estima que el cobre reciclado representa sobre un 45% del consumo de este metal en Europa y sobre un 30% en Estados Unidos.



EL PERFIL AMBIENTAL DE UN MATERIAL
Las metodologías de análisis de ciclo de vida se aplican a diversos productos, para estimar la magnitud de los impactos sobre el medio ambiente de una o más fases de su ciclo de vida. Se puede hacer este análisis para un refrigerador, un automóvil o incluso de una taza de té.

En términos generales, los impactos sobre el medio ambiente de cualquier proceso productivo pueden ser de dos tipos:
• extracción de recursos.
• eliminación de residuos.

A diferencia de los enfoques de gestión ambiental tradicionales, el análisis de ciclo de vida no sólo incluye los impactos locales del proceso, sino también todos los impactos “aguas arriba”, es decir, aquellos relacionados con la producción de los insumos y la energía necesarios para este proceso. Por ejemplo, las emisiones de SO2 asociadas a una tonelada de cobre corresponderán a la suma de las emisiones generadas en:

• la extracción y procesamiento del cobre en la mina, en la concentradora, en la fundición y en la refinería de cobre;
• la producción y transporte del acero usado en esos tres procesos;
• la producción y transporte del petróleo usado en esos tres procesos;
• la producción y transporte del acero usado en la producción y transporte del petróleo;
• la producción de la energía eléctrica usada en cada etapa, entre otros.

El análisis de ciclo de vida se compone de:

• Inventario de ciclo de vida: es un catastro exhaustivo de recursos consumidos y emisiones generadas por unidad de producto;
• Evaluación de ciclo de vida: es un análisis del inventario desde la perspectiva de aspectos ambientales específicos, como consumo de agua, energía, potencial acidificante, entre otros.

Durante 2005 y 2006, Codelco realizó este análisis para todas las fases del ciclo de vida del cobre y del molibdeno involucradas en sus operaciones, es decir, la producción primaria de estos metales. Como resultado, se obtuvo un conjunto de indicadores de impacto ambiental por unidad de cada producto, es decir, por tonelada fina de cada metal.

La figura que muestra el ciclo de producción del cobre y el molibdeno ilustra los componentes y aspectos del sistema productivo de Codelco incluidos en el inventario de ciclo de vida de sus productos. En la tabla 1 se muestran las entradas y salidas principales que se incluyeron para generar estos inventarios.

Los inventarios de ciclo de vida contemplaron los siguientes procesos asociados:

• manufactura y procesamiento de insumos y combustibles;
• transporte de insumos y combustibles hasta el lugar de uso;
• transporte de productos intermedios dentro de la planta;
• generación de energía eléctrica por sistema interconectado correspondiente;
• manejo y disposición de residuos y emisiones en la planta;
• iluminación dentro de la planta.

No se incluyeron:

• equipos de capital y su mantención;
• gastos energéticos de oficinas ubicadas fuera de las faenas;
• transporte y servicios de personal;
• transporte de productos desde cada división al punto de despacho.




EVALUACIÓN DEL CICLO DE VIDA
En esta sección se presentan resultados seleccionados de la evaluación de ciclo de vida del cobre y molibdeno producidos por Codelco. Las categorías fueron elegidas por su relevancia en el sector productivo minero y porque revisten particular interés para la Corporación en cuanto a identificar aspectos para mejorar el proceso, ya sea a través de gestión de recursos o de innovación tecnológica.

Es importante recordar que los resultados del inventario se expresan por tonelada de cobre o molibdeno fino contenido en cada tipo de producto. Por ejemplo, el consumo de agua se expresa como metros cúbicos de agua consumida por tonelada de cobre fino producido en forma de cátodo. A esta cifra contribuyen, en diferente grado, los procesos de producción desde la extracción del mineral de la tierra hasta la entrega del cátodo al cliente; en el caso del mineral de súlfuro de cobre: mina, planta concentradora, fundición y refinería.

A su vez, la contribución de cada proceso a la emisión total puede separarse en dos partes: las emisiones desarrolladas en la planta y aquellas exteriormente generadas para producir algún componente requerido por la planta. Codelco puede actuar directamente sobre las primeras emisiones, pero sólo indirectamente sobre las segundas, reduciendo un insumo o seleccionando a sus proveedores.

Los indicadores se describen brevemente en la siguiente tabla.




Los gráficos adjuntos muestran las contribuciones porcentuales de los diferentes procesos o insumos al valor total de los indicadores de impacto seleccionados.

Consumo de energía primaria
Cátodo electrorrefinado, promedio Codelco.

Muestra la distribución de contribuciones por proceso al perfil de consumo de energía primaria de una tonelada de cobre en forma de cátodo electrorrefinado.

Los porcentajes representan promedios ponderados para la producción de El Teniente, Salvador y Chuquicamata. La etapa de concentración consume cantidades importantes de energía, seguida de cerca por la fundición. Este gráfico proporciona una mirada general al origen de los consumos de energía, asociados en cada proceso a diferentes ítemes: electricidad, combustión directa por motores, energía asociada a manufactura de reactivos y otros.



Concentrado de cobre, División Andina.
El concentrado de cobre es un producto intermedio que se comercializa directamente o se procesa en la fundición. El consumo de energía primaria por tonelada de cobre fino está mayoritariamente asociado al consumo eléctrico de la molienda y la flotación, resumido aquí en el término “concentración”. Esta predominancia caracteriza el perfil de consumo de todas las plantas concentradoras. Un 4% es explicado por la energía usada en diversos servicios deslocalizados asociados a la producción.



Emisiones de gases de efecto invernadero
Cátodo electrorrefinado, promedio Codelco.

Como se aprecia, las emisiones de gases de efecto invernadero están estrechamente asociadas al patrón de consumo de energía. Sin embargo, es importante tener en cuenta que esta relación depende del sistema generador correspondiente. La División Codelco Norte está conectada al Sistema Interconectado Norte Grande (SING), mientras las otras divisiones lo están al Sistema Interconectado Central (SIC). Estos sistemas tienen distintos perfiles de emisión y además, cambian de un año a otro, según lo hace la configuración de plantas generadoras de cada sistema. El gráfico presenta los promedios ponderados para las operaciones de Codelco Norte, El Teniente y Salvador.



Concentrado de cobre, División Andina.
Este gráfico desglosa las fuentes de emisiones de gases de efecto invernadero asociadas a la planta concentradora de División Andina. Aparte de la contribución mayoritaria relacionada con el consumo eléctrico, destacan las emisiones asociadas a la producción del acero y la cal, elementos que se ocupan en volúmenes importantes en esta etapa. La molienda es un proceso que consume mucho acero, tanto en revestimientos de molinos como en elementos de molienda (barras y bolas).



Cátodo electro-obtenido, Radomiro Tomic, División Codelco Norte.
Los cátodos electro-obtenidos se producen por un proceso hidrometalúrgico a partir de minerales oxidados de cobre. En este caso, en la operación hidrometalúrgica en Radomiro Tomic, parte de Codelco Norte, hasta un 76% de las emisiones de efecto invernadero se explican por los procesos de generación de la electricidad requerida para la lixiviación ácida, la extracción por solvente y la electroobtención. En particular, la extracción por solvente emplea cantidades importantes de energía eléctrica en el bombeo de soluciones.



Concentrado de molibdeno, División Andina
Al desglosar el perfil de emisiones de CO2 asociadas a la planta de molibdeno por los diferentes insumos, se destaca el uso del sulfhidrato de sodio, un reactivo utilizado en grandes volúmenes para separar el molibdeno del cobre. En este caso, las emisiones son claramente “aguas arriba”, es decir, están asociadas a la manufactura de este reactivo, realizada por terceros fuera de los límites de Codelco. Tanto el consumo de energía primaria, como las emisiones de efecto invernadero asociadas, están más dominados por los reactivos consumidos, que por el consumo eléctrico.



Potencial acidificante
Cátodo electrorrefinado. Chuquicamata, División Codelco Norte.

En el caso de la producción de cobre por pirometalurgia, la etapa de fundición genera volúmenes importantes de SO2, un gas que puede causar acidificación en la atmósfera.

Por esta razón, el potencial de acidificación es un indicador relevante para el producto cátodo. Actualmente, todas las fundiciones cuentan con plantas anexas para la captura y conversión controlada de este gas, que posteriormente se utiliza en la misma minería del cobre. Sin embargo, esta captura no alcanza al 100%.



APLICACIONES DEL ANÁLISIS DE CICLO DE VIDA
Sustentabilidad de mercados

Una tendencia creciente en los mercados externos es evaluar los indicadores del “perfil o huella ambiental” de un material para su selección en proyectos de construcción, aplicaciones industriales u otros. En la Unión Europea, esta tendencia ha ganado terreno en los últimos años y es probable que, en un futuro cercano, se establezcan leyes que exijan el análisis de ciclo de vida para ingresar al mercado.

La generación de estos indicadores requiere datos de consumo y de emisión de las industrias que componen la cadena productiva, información que generalmente no es pública. En ese caso, para generar los indicadores se recurre a información inexacta y generalmente no actualizada.

Ello ocurre con el cobre y otras materias primas, para las que no existen inventarios de ciclo de vida sobre la base de datos actualizados.

Las industrias del cobre y el molibdeno han tomado como un desafío estratégico la generación de inventarios de ciclo de vida confiables. Por tratarse de “commodities”, es muy importante que estos inventarios sean representativos de cada sector en general y no de compañías individuales. Codelco ha desempeñado un papel de liderazgo en este esfuerzo y es una de las primeras empresas productoras de cobre y molibdeno que ha impulsado este ejercicio a nivel interno. Además, participa en los inventarios conjuntos de cobre y molibdeno que realizan las asociaciones internacionales de productores de estos metales.

En síntesis, Codelco entiende que para hacer una contribución real al desarrollo sustentable, debe primero asegurar el futuro de sus productos, el que, junto con estar ligado a las propiedades técnicas del material, está cada vez más asociado a la transparencia de su ciclo de vida.

Una herramienta para la gestión sustentable
Hoy en día, la gestión ambiental en minería se concibe casi exclusivamente centrada en los impactos locales de los procesos de producción y el cumplimiento de la normativa aplicable. Sin embargo, la perspectiva global de los aspectos de sustentabilidad de procesos y productos es cada vez más relevante. El ejemplo más claro es el de las emisiones de efecto invernadero, cuyo impacto sobre el clima del planeta no tiene relación con la ubicación de la emisión.

El análisis de ciclo de vida es una herramienta de gestión ambiental “deslocalizada”, es decir, los indicadores suman efectos que pueden ocurrir en regiones, países o incluso continentes diferentes al lugar de producción. Además, expande el espectro de procesos más allá de los límites de la compañía en cuestión, poniendo en juego nuevos criterios de sustentabilidad, como la selección de proveedores y tecnologías sobre una base ambiental.

Codelco, que ha elegido ser pionero también en esta área, está desarrollando un proyecto piloto para introducir indicadores de ciclo de vida en la selección de proyectos de mejora de gestión a nivel de proceso. En una primera etapa, estos indicadores –por ejemplo consumo unitario de agua, energía, acero, etc.– sólo se introducirán como una referencia, sin ser factores determinantes para la selección de proyectos. Sin embargo, se espera poder aplicar estos criterios al plano de las decisiones en un futuro cercano.

Finalmente, es importante señalar que, en la medida que las respectivas industrias del cobre y el molibdeno cuenten con inventarios promedios representativos para cada elemento, cada compañía participante podrá hacer “benchmarking” de sus propios perfiles y buscar procesos críticos en los cuales invertir para mejorar el perfil ambiental de sus productos.

USOS Y SUSTENTABILIDAD
A continuación se muestran algunos de los usos del cobre y el molibdeno, los que revelan la diversidad y complejidad tecnológica de los mercados a los que están destinados estos elementos. Más que una mera ilustración de la versatilidad de estos metales, este recorrido es un mapa de los potenciales impactos ambientales, de seguridad y salud ocupacional, de eficiencia energética, de progreso tecnológico y de aporte social, a los que se asocia el quehacer de Codelco, más allá de las fronteras de Chile.

Cables y alambres: transportando energía e información.
Esta es la aplicación de mayor relevancia comercial del metal rojo. Basada en la propiedad de recibir y entregar electrones con gran facilidad, lo que hace del cobre un excelente conductor de electricidad. Usado tanto en cableados para la transmisión de energía eléctrica a nivel territorial, como en los microcircuitos que hacen posibles los computadores, MP3 y teléfonos celulares, el cobre contribuye a la eficiencia energética del mundo en que vivimos. Codelco está permanentemente estimulando el desarrollo de nuevas aplicaciones que aumenten la eficiencia energética de estas aplicaciones, como por ejemplo en motores eléctricos a base de cobre.

Aleaciones: una receta para cada uso.
Muchas de las formas en que conocemos el cobre en la vida diaria son en realidad aleaciones, es decir, mezclas de cobre con otros metales. Éstas se preparan en condiciones físicas muy definidas y tienen propiedades útiles y novedosas. Las formas más reconocibles de aleaciones de cobre son el bronce (cobre y estaño) y el latón (cobre y zinc), esta última presente en una familia de instrumentos de viento que ya son parte de la cultura de la humanidad. Sin embargo, las aleaciones de cobre comprenden miles de variedades, en las que la dosificación y forma de preparación se han ajustado para generar un material cuya blandura, resistencia, ductibilidad, etc., se adecue al uso.

Mirando al futuro: un aporte a la salud pública.
En los últimos años se ha establecido, sobre bases científicas sólidas, que el cobre tiene propiedades antibacterianas. La presencia de bacterias en todo tipo de superficies con las que los seres humanos entramos en contacto, ha sido un problema histórico para la salud pública. Quizás los casos más conocidos son los de las infecciones hospitalarias, cuya ocurrencia podría reducirse significativamente reemplazando los materiales usados actualmente por cobre o sus aleaciones. Otra área de potencial aplicación son mataderos, plantas de procesamiento de alimentos, restaurantes, etc. Esta es un área de muy activa investigación y desarrollo para la Asociación Internacional del Cobre.

Aplicaciones arquitectónicas: la imagen histórica.
Aunque en términos de volumen, ésta no es una aplicación muy relevante del cobre, tiene gran importancia y aporta a la visibilidad del material. Su utilización, extendida en Europa durante muchos siglos, entrega algunas de las imágenes más clásicas de ese continente, capturadas en innumerables imágenes que forman parte del acervo histórico de la humanidad. Testimonio de un período en que la durabilidad y el aporte estético de los materiales eran criterios esenciales de la arquitectura institucional, los techos y terminaciones de cobre, con sus matices de verde, siguen dominando las alturas de los barrios clásicos de la vieja Europa. En años recientes, este uso ha experimentado un nuevo auge, sobre la base de las mismas propiedades que la historia ya validó: belleza y durabilidad.

Usos del molibdeno
Aleaciones ferrosas

Cerca del 80% de las aplicaciones del molibdeno se encuentran en diversos tipos de aleaciones de acero, que son mezclas de hierro dosificado con otros metales, dependiendo la composición específica del uso que se dará al material. Entre otras características que el molibdeno aporta al acero, está la que reduce la temperatura a la que se hace quebradizo; otorga mayor resistencia al ataque por hidrógeno y aumenta la resistencia a temperaturas elevadas en una diversidad de ambientes corrosivos.

Dispositivos eléctricos y electrónicos
Esta es una de las áreas de aplicación más sofisticada del molibdeno y, posiblemente, de mayor potencial de crecimiento. Los usos específicos son múltiples y se pueden ver en componentes para microondas, sumideros de calor para dispositivos de energía de estado sólido, polvos para tintas de circuitos, filamentos de lámparas, componentes electrónicos de aparatos médicos, entre muchas otras.

Las principales propiedades que destacan al molibdeno como material para estas aplicaciones son conductividad eléctrica y térmica, baja expansión térmica, resistencia a altas temperaturas y estabilidad química.