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El embalse
Carén y el beneficio de sus aguas claras
El
embalse Carén y su impacto en el entorno, prueban que
la extracción minera, cuando considera el cuidado del
medio ambiente, no sólo no es antagónica con
él, sino que puede ser muy positiva. La División
El Teniente muestra con satisfacción los resultados
del esfuerzo de esta gran obra de ingeniería hecha
para depositar con seguridad los relaves de la mina. Desde
los inicios de la explotación del yacimiento El Teniente,
en 1905, se vió la necesidad de depositar en embalses
seguros los materiales descartados de la extracción
cuprífera. Grandes dificultades geográficas,
de orografía y relieve, fueron superadas para conducir,
por medio de canoas, la masa de relave hacia dichos grandes
tranques artificiales. En la actualidad y desde 1987, el embalse
Carén es el depositario de los relaves de El Teniente.
Fue construido aquí aprovechando las características
de la hoya hidrográfica del estero Carén, en
la provincia de Melipilla.
Desde
la planta concentradora de Colón hasta el valle del
estero Carén, la conducción del relave se efectuó
con las tecnologías, diseños y materiales más
avanzados, a través de cascadas, sifones, túneles,
puentes y otras obras de ingeniería, hasta su punto
de destino, el embalse. Son 87 kilómetros, en los que,
gracias al ingenio de nuestros técnicos e infraestructura,
no se derrama un solo gramo de material de relave. La canalización
del relave desde Colón a Carén ha exigido de
muchos estudios y grandes obras, como el túnel Carén
de 10 km de longitud, y el sifón que posibilita sortear
el río Cachapoal. Este en un futuro cercano se planea
reemplazar por un puente, que dará todavía mayor
seguridad y eficiencia Un sistema de evacuación de
las aguas del embalse, incluyendo una torre de hormigón
empotrada en la ladera del cerro, túnel y canal de
descarga, permite controlar el vaciado de las aguas hacia
el estero Carén. Estas aguas que se separan del relave
son denominadas Aguas Claras.
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