|
Procesos
productivos
La dispersión con que aparece
el cobre hace necesario someter los minerales extraídos
a procesos productivos con la finalidad de obtener un metal
puro.
En el principio de la historia del cobre los seres humanos
lo encontraron en estado natural, y lo adaptaron para diversos
usos con simples técnicas de calentamiento y martilleo.
Posteriormente, las primeras metalurgias permitieron trabajar
vetas de alta pureza donde obtenían minerales como
la malaquita (carbonato de cobre), que sometida a un proceso
de fundición simple permitía obtener pepitas
de cobre puro.
Pero a medida que progresaba la civilización también
comenzaron a agotarse los minerales con alta ley de cobre,
y los procesos metalúrgicos desarrollados durante milenios
para obtener el metal debieron ser reemplazados paulatinamente
por nuevas ténicas para el manejo del material mineralizado.
La alta demanda generada a partir de la Revolución
Industrial fue un estímulo para la búsqueda
de tecnologías que permitieran aprovechar los yacimientos
porfíricos con baja ley en los cuales el metal está
esparcido en grandes áreas y mezclado con gran cantidad
de componentes y roca estéril, como los que se explotan
en la actualidad.
El cobre aparece vinculado en su mayor parte a minerales
sulfurados, aunque también se lo encuentra asociado
a minerales oxidados.
Estos dos tipos de mineral requieren de procesos productivos
diferentes, pero en ambos casos el punto de partida es el
mismo: la extracción del material desde las minas a
rajo abierto o subterráneas, lo que requiere la fragmentación
y el transporte del material identificado por estudios geológicos
realizados en la etapa previa de exploración.
Codelco opera una de las mayores minas de cobre a rajo abierto
del mundo, Chuquicamata, y también la más grande
entre las minas subterráneas, El Teniente.
El mineral extraído pasa en primer lugar por un proceso
de molienda. En el caso de los minerales oxidados el proceso
productivo implica someter el material a una solución
de lixiviación, que producirá soluciones de
sulfato de cobre, las cuales son sometidas a un proceso de
extracción con solventes y posteriormente a un sistema
de electroobtención cuyo resultado final son los cátodos
de cobre con 99,99 por ciento de pureza.
Los minerales sulfurados pasan primero por el chancado y
la molienda, luego por mecanismos de clasificación
hasta obtener el concentrado de cobre, que tiene 30 por ciento
del metal. Su purificación posterior se realiza en
hornos que permiten obtener blister o ánodos con 99
por ciento de pureza. Finalmente la electrorefinación
permite transformar los ánodos en cátodos con
99,99 por ciento de pureza.
|