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El
cobre: un elemento metálico
El cobre es un elemento metálico que provino de las
profundidades de la Tierra hace millones de años, impulsado
por los procesos geológicos que esculpieron nuestro
planeta. Y al llegar cerca de la superficie dio origen a diversos
tipos de yacimientos.
En su manifestación más evidente aparece en
vetas con muy alto contenido de cobre, e incluso como cobre
nativo o natural, una peculiaridad que permitió su
descubrimiento por parte de sociedades primitivas cuando apenas
se iniciaban en el conocimiento de los metales. Estos yacimientos
son conocidos como 'vetiformes'.
Pero estos depósitos de cobre en estado natural o
de muy alta pureza abastecieron a la humanidad durante largo
tiempo, y después de miles de años se agotaron.
En la actualidad la mayor parte del cobre disponible aparece
disperso en grandes áreas, mezclado con material mineralizado
y con roca estéril. Estos son los yacimientos porfíricos,
que sólo pudieron ser explotados cuando se desarrollaron
las habilidades metalúrgicas necesarias para separar
y recuperar el metal.
Hay una gran cantidad de compuestos que contienen cobre,
que se clasifican en dos grupos:
- los minerales sulfurados y
- los minerales oxidados.
El porcentaje de cobre presente en estos minerales es conocido
por los especialistas como 'ley de cobre', y su valor es variable.
En algunos yacimientos esa ley es de 1 a 1,8 por ciento, y
con frecuencia resulta menor, así que la mayor parte
del material explotado en las minas es desechado.
Codelco vende a sus clientes de todo el mundo el cobre en
varios formatos. El producto más relevante es el cátodo
grado A de 99,99 por ciento de pureza, con la forma de grandes
planchas de metal logradas con procesos de electroobtención
y electrorefinación.
Otro formato de cobre de alta pureza comercializado por Codelco
son los lingotes refinados a fuego (RAF), logrados mediante
procesos sucesivos de fundición.
El metal rojizo es utilizado en forma pura para fabricar
una amplia gama de productos como cables y tuberías,
pero también forma parte de aleaciones para diversos
usos logradas a partir de su combinación con otros
compuestos como zinc, estaño, plata, plomo, sílice,
berilio, fierro, aluminio
La clave para entender el uso intensivo del cobre por parte
de la humanidad está en sus propiedades básicas:
es un metal manipulable en caliente y en frío, con
gran resistencia a la corrosión, de un color atractivo,
con una alta conductividad térmica y eléctrica,
ideal para la transmisión de comunicaciones, no es
magnético y es completamente reciclable.
Esas propiedades son transmitidas a las aleaciones que utilizan
cobre. Las dos más importantes, conocidas desde la
antigüedad, son el bronce, un material de gran dureza
que resulta de combinaciones con estaño, y el latón,
de cobre con zinc, fácil de manipular y resistente
a la corrosión.
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